LITELANTES EN ESPAÑA

— Compendio —

Así que piénsenlo bien cómo es esta Doctrina: que Dios nos da y nos quita, y nos da nuestro castigo... ¡si lo merecemos! Porque viene una persona muy elegante y les habla cosas bellas, y dicen: “¿Quién es este señor?”, “¡Este es el que nos va a iluminar!”. No, nosotros somos los que tenemos que buscar el conocimiento, la iluminación por dentro; nosotros tenemos nuestro Padre Interno que es el que nos ayuda... Ahí está el libro de “Psicología Revolucionaria”, que es muy buen libro... ¿Qué más buscan ustedes? ¿Qué más quieren?

¿Por qué les gusta a ustedes que los exploten? Como decía el Maestro: “Son masoquistas”, todos son masoquistas, les gusta que los exploten, que los expriman...

¿Por qué no trabajan [los sedicentes misioneros explotadores]? Porque no saben como levantó “Viejo” [el Maestro Samael] su hogar, sino fue escribiendo sus libros en el vil piso... ¿Cuál de ustedes ha escrito un libro en el piso, en el suelo? ¡Ninguno!, ¿no es cierto? ¿Quién fue el que ayudó a Samael en el monte escribiendo el libro de “Medicina”? ¿Fueron cualquiera de ustedes, o el misionero tal y cual que está aquí, o los que fueron de aquellos tiempos? Nunca le tendió la mano al Maestro para irlo a ayudar, ni los que están en Sudamérica, tampoco... Fue Arnolda, la ignorante de Arnolda —como me lo dicen—, pero eso es mucho honor, porque muchas veces los intelectuales —todos— se van en el puro intelectualismo y no llegan a ninguna conclusión. Y entiende más fácil un ignorante que un intelectual; le da más valor a lo espiritual —tanto a lo espiritual como a lo material— y tiene más consideración por la humanidad que los que tienen “buen dinero”. Y el que quiera puede refutarme en el punto que quiera, a ver si es cierto o es mentira...

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¡Cómo pagan con la moneda negra y qué triste pagan ellos después! Después van a pagar con el ser que más quieran, y eso no es culpa mía. Ya lo he visto, que aquellos que se han ocupado de Samael y de mi persona han pagado tristemente mal, porque la fuente del dinero no la van a seguir teniendo. Sólo el que..., bueno, yo voy a decir la palabra que siempre he dicho: que el que es “masoquista” le gusta que le “frieguen” la vida diario, diario, diario... y están felices. ¡Yo no soy masoquista! Por eso hablan de mí a ver si me hacen masoquista, y no lo van a lograr; no lo van a lograr porque cuanto más hablan de mí, yo soy más feliz, porque sé que esa habladuría es un puntito más que tengo yo “allí arriba”; porque todo se les regresa a ellos, a mí no me queda nada, ni les recibo nada.

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¿Por qué a España les gusta que vengan otros a explotarlos? —como, digamos, E.B.- ¿Eso les gusta a ustedes: la esclavitud? La esclavitud es muy dura; es mejor la libertad del conocimiento, pero no tener tantas leyes. ¡Cuánto no los ha explotado el señor E.B.! ¿Y eso es lo que a ustedes les gusta?

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Ustedes, como se lo dije a varios españoles (en México) —y me da lástima, porque le tengo estimación a los españoles—, pero dijeron que ellos eran los que habían levantado este grupo (la Gnosis en España), junto con E.B., y eso es falso. Y les dije yo: “¿Y la explotación que les ha hecho?”. Y contestó E.B. y dijo: “No, esto lo he hecho yo”, Y le dije: “Por todo este grupo que usted ha tratado, el dinero pervierte mucho a la humanidad”.

Él trató mucha gente de distintos países, y mucho dinero... ¿y al fin en qué quedó? En la ambición, en la ruina. Y eso es poco para lo que le falta. Dios como nos da, nos quita, y él tiene que pagar toda la traición que ha hecho al grupo gnóstico, y bajo el nombre mío a todos los que ha explotado, y así harán con aquellos que quieren ser más que otros...

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Aquí, en España, explotó mucho a los españoles sacando dinero en mi nombre. Y actualmente está aquí, en España, explotando a todo español que se deja. Ahí ven ustedes lo que son aquellas gentes ambicionadas del dinero. El dinero es muy necesario, pero también perjudica mucho. Sin ese dinero no podemos vivir, pero vivámoslo honradamente, decentemente, que lo ganemos con nuestro esfuerzo, no a costilla de los discípulos ni a costilla del país, porque eso es triste y vergonzoso...

Samael y mi persona viajábamos mucho, pero nadie tiene que decir que lo explotamos, ni nadie tiene que decir que tenemos bienes a costilla de los estudiantes, ¡jamás pueden decir eso! Si nos ayudaban, era de voluntad propia. Y ahora que yo estoy viuda, me dicen: “Maestra, yo tengo mucho dinero, si quiere...”. Les digo: “No, gracias; el que quiere siempre sin pedir”. Yo no le pido a nadie nada. Y el que me ofrece un pasaje, que me lo ofrezca por voluntad; pero nunca se lo exijo, y aquellas personas sí.

Ahí ven ustedes lo que han sido los estudiantes que se han hecho cargo de grupos, de tener alumnos... Y excursiones carísimas, y eso que estaba la vida más barata, ahora ya no sé como será el asunto...

Uno no debe de exigir a los misioneros: “Déme tanto y déme tanto”. ¡No!, lo que a voluntad quieran…

Mensaje para España de la V. M. Litelantes (1988)

El Maestro [Samael] a nadie explotó en la forma en que ellos explotan a todo el que se deja. Esas son las “iniciaciones” de ellos, pero siento decirles, es muy triste pues ellos hayan puesto el ocultismo, es un comercio, en plan de comercio, lo que no hizo Samael, lo que no he hecho yo. Ellos aun viven de las obras del Maestro, descaradamente y aun todavía tienen el valor de hablar de mi persona es como hablar del Maestro Samael.

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Portugal 1990

Téngale temor a Dios y a sus padres, pero a un instructor no. Respétenlo si él se da a respetar, y si no húndanlo, porque uno no está dormido.

…Cuando se cambió de nombre AGEACAC, todos pegaron el grito, y no pueden decir que no. Todos dijeron ¡Ah no, yo estoy con AGEACAC!, yo no quiero salir de ahí. “Arnolda dividió el grupo, la enseñanza del Maestro”.

¿Qué división les hice? ¿AGEACAC les ha entregado un libro? ¿Qué nuevo les ha entregado AGEACAC?. Yo les he entregado. Sólo lucho por entregar los conocimientos del Maestro, y las obras del él, y respetar la enseñanza. Y hacer respetar su casa, porque todavía estoy en su casa, donde viví con él toda una vida.

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Congreso de Oaxaca

…Mi marido nunca les puso cuota fija a nadie, no necesariamente, porque es una doctrina sagrada, pero ellos ponen una cantidad y dicen que los tienen que mantener. Mi esposo… nadie nos mantuvo, antes nos dejó con que sostenernos ahora, los libros. Yo no me mantengo de explotarlos, porque van hacer la misión, a decir… ¡me tienen que dar! ¡no!, de los libros sí, le cuestan a la imprenta; paguen sí quieren, y si no, pues allá ellos. Pero tienen la enseñanza de Samael y en este caso de escuelas a según este señor que se me olvida el nombre pero ya lo dijo Alfredo [Dosamantes], a según dice Alfredo, porque yo una gente que se ocupa [habla mal] de mí lo olvido, lo hecho al olvido, hasta el nombre, entonces, ellos dicen que tienen que comer del altar, yo les dije cómanse las tablas del templo, que aquí no hay nadie que los mantenga, todos tenemos que trabajar.

Portugal 1990

Ahí fue entregado el conocimiento. Nosotros… esta enseñanza la dimos sin explotación a nadie, ni tenía [el Maestro Samael] cuotas para inscribir a los alumnos, él no cobraba cuotas para los alumnos…

Él no era que iba a poner la gente a trabajar y él a vivir de sus costillas, no, él vivía de lo de él.

Esa fue la situación de nosotros, él vivió de la medicina y de la venta de libros… Pero ahora la enseñanza la han hecho… es un negocio, de los libros, de los cassettes, de todo lo del Maestro; de eso vive casi la gente, y de la explotación de la humanidad. A mí me duele eso, porque es triste que exploten a la humanidad, porque nadie sabe los problemas de cada uno de nosotros.

¿…la voy a explotar a ella, para yo darme la buena vida en vez de irme a trabajar? Esa es una estafa a la humanidad. ¡Mi Viejo no hizo eso ni yo tampoco!

…Y todos esos se han salido. Total que esto es muy delicado, y ahí se hizo dinero… en el Monasterio. Los listos ¿no? El que es listo no trabaja, explota a los otros más tontos, porque a mí no me explota. Y con todas esas todavía quieren explotarme en Canadá.…

El saber convivir es bello: dar un ejemplo a la humanidad y a los pocos gnósticos que estén en el camino —unos “chuecos” y otros derechos, ¡hay de todo!, yo lo reconozco—, pero darles un ejemplo. ¡Y estoy dispuesta a darles el ejemplo hasta el final, hasta que Dios se acuerde de mí!

Litelantes en España — Mensaje para España de la V. M. Litelantes (1988)—

Ayudarse en unirse, porque ahorita lo que hay es una desunión, porque es la ambición de perder las entradas [monetarias] que les da AGEACAC, y eso no debe seguir, es una doctrina que debe seguir por el conocimiento, por lo espiritual, por ayudar a la humanidad, en AGEACAC y en el mundo, no por las entradas materiales, eso ya es ambición, yo entiendo la enseñanza espiritual tal como él Maestro la enseñó… no porque sea mi marido, una doctrina, una enseñanza, pero sin entrada de dinero, sino la buena voluntad de la gente, no por hacerse uno rico, si uno quiere hacerse uno rico, ponga una empresa con el gobierno y verá entonces que sí tienen buen dinero, pero no con una doctrina, una doctrina se respeta y se da ejemplos a los estudiantes…

Congreso de Oaxaca

HABLA ESPAÑOL 2°: Lo que me refiero porque en España yo estuve en el grupo de Madrid, no se si habrá alguna dificultad en cuanto aceptar este plantel, eso de que Hypatía… lo que he oído van a crear una nueva Asociación, se van a quedar con AGEACAC, quiero que esto se clarifique, por si ahí preguntan podemos explicar que es lo que pasa.

HABLA LA V.M. LITELANTES: Mire nadie se puede quedar con AGEACAC porque AGEACAC es un nombre, una frase, la doctrina es la doctrina, si uno sigue la doctrina de la gnosis como debe de ser, se enseña con respeto y dignidad, yo no peleo ni la doctrina ni el nombre…

…Bueno, y ahora que se cambió el nombre de AGEACAC por el de IGA [igual que ahora que los Maestros han cambiado el de IGA por ICGLISAW], creen que yo haya dividido la Gnosis. No la divido yo, sería una cosa muy absurda, porque sería destrozar la enseñanza que mi marido le enseñó a la humanidad, no puedo, aun cuando quisiera no podría, porque la Enseñanza sigue, lo único que cambió fue el nombre. Porque ya registrado con el IGA ya va un estudiante y sin ninguna ayuda le cierran la escuela, él abre porque está registrado esto, y vuelven a abrir la escuela y si no tengo papeles no puedo defender al estudiante. Entonces eso fue lo que me llevó a cambiar de nombre, pero es la misma enseñanza, y todo eso ya armó un escándalo, que ya había cambiado la enseñanza del Maestro, que ya no estaba con la enseñanza, que no me gustaba AGEACAC, la Gnosis. No se me espanten.

Yo dejo que hablen, en algo han de tener en que ocuparse, es la misma enseñanza y yo tenía que cambiarla y hacerme un nuevo registro; porque como dejé las cosas en paz para no pelear, porque pelear una doctrina sagrada es como pelear un comercio, una tienda, un negocio, y esto no es negocio, esto es una enseñanza; no quería yo hacer eso; pero ya después de que me echaron la policía mi misma coordinadora, oiga ¡dije no!, ésta ya se acaba, pues tuve que renunciar de la coordinadora y no admitirla, y dije ahí está, tienen hambre ahí está el Monasterio, se los dejé todo, estaba formado y todo, ahí les dejé sin sacarles nada y me fui a abrir otro Monasterio donde yo lo quería y ahí está…

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CABALLERO: ¿Cómo fue esa vida, Dondita, cuando salieron de Colombia a México, esa parte que usted vivió? Porque toda la gente conocemos las obras de Maestro, creo, y la estudiamos, pero ¿cómo es el lado humano del Abuelo, del Viejo, como usted le llama, y cómo, …como, en fin, como era esa vida, allí esa enseñanza que llevaban en los hechos, ahí en su casa, en la vida?

V.M. LITELANTES: Pues, no con la comodidad que ustedes tienen actualmente. Porque ustedes ahora, todo misionero tiene su estufa de gas, su lavadora, sus camas, sus muebles, todo; dinero de unos y de otros; porque el Maestro tenía que trabajar para tenerlo.

Llegamos a una casa sin muebles y sin nada y ahí vivíamos, y yo con tal de no vivir en la misma Asociación [escuela, centro o sede] prefería vivir debajo de un árbol, de un mango que en la Asociación de un estudiante, que ya sé lo que son, no tenía caso, y con tres hijos, no tenía caso.

Hasta que lograba conseguir el trabajo, trabajaba. Teníamos para rentar una casa y vivíamos en una casa hasta que ahí estábamos dos o tres meses, volvíamos a irnos. Pero a alguien dejaba ahí dando la instrucción. Él, el primer libro lo escribió en el suelo, “El Matrimonio Perfecto, y Revolución de Bel”…

…Ahí fue entregado el conocimiento. Nosotros… esta enseñanza la dimos sin explotación a nadie, ni tenía cuotas para inscribir a los alumnos, él no cobraba cuotas para los alumnos…